El verano se va, pero los kilos se quedan

Detox concept

Día 1 después de las vacaciones, 7:30 de la mañana y suena el despertador. Con tu mente todavía en la playa, vas al baño y te desvistes (por eso de pesar menos) y te subes a la báscula. No quieres creerlo, pero ¡zasca! los números te devuelven a la realidad con una bofetada en forma de exceso de kilos. Por tu mente no sólo pasa todo lo que te has comido y bebido: las tapitas del chiringuito, el tinto de verano, la cerveza, las barbacoas, esos helados, los gin tonics… sino todo el ejercicio que no has hecho, a excepción del tumbing playero o el sillón-ball. Te consuelas diciendo ¡bah! que me quiten lo bailao. Y con esos kilos de más y la moral por los suelos, sales de casa para enfrentarte de nuevo a tu jefe. En fin, un panorama de lo más desolador.

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