De zumos detox, licuadoras y prensado en frío

Zumos frutas y verduras

En mi último post os inicié en los zumos detox con la oferta de planes de DRINK6. Como os advertía, un plan detox no es una dieta per se, porque el objetivo es darle un descanso a tu cuerpo de forma puntual, después de haberlo sometido a demasiados excesos.

FrutasPero los zumos naturales son muy ricos y nutritivos, ¿por qué limitarlos a un plan detox?. A mí, que me chiflan todo tipo de frutas y verduras, me gustaría tomar zumos fresquitos con mayor regularidad, especialmente en los meses de calor. No obstante, hay que tener en cuenta que, si estamos tratando de hacer dieta para adelgazar, es mejor tomar la fruta y verdura entera, sin licuar:

  • Porque la fruta y verdura contienen mucha fibra, necesaria para el tránsito intestinal.
  • Porque una pieza entera de fruta produce más saciedad que en su forma líquida. Tendrás que licuar más piezas de fruta para conseguir el mismo nivel de saciedad, por lo que ingieres más cantidad de calorías en líquido que en pieza.
  • Porque durante el proceso digestivo el cuerpo consume calorías, pero los zumos apenas necesitan ser digeridos y, por tanto, consumes menos calorías.

Por eso en las dietas de adelgazar, no sólo recomiendan tomar las piezas de fruta enteras, sino que habitualmente están limitadas, y necesitas hacer 5 comidas diarias para poder mantener activo el metabolismo y un consumo de calorías constante. Sigue leyendo

El verano se va, pero los kilos se quedan

Detox concept

Día 1 después de las vacaciones, 7:30 de la mañana y suena el despertador. Con tu mente todavía en la playa, vas al baño y te desvistes (por eso de pesar menos) y te subes a la báscula. No quieres creerlo, pero ¡zasca! los números te devuelven a la realidad con una bofetada en forma de exceso de kilos. Por tu mente no sólo pasa todo lo que te has comido y bebido: las tapitas del chiringuito, el tinto de verano, la cerveza, las barbacoas, esos helados, los gin tonics… sino todo el ejercicio que no has hecho, a excepción del tumbing playero o el sillón-ball. Te consuelas diciendo ¡bah! que me quiten lo bailao. Y con esos kilos de más y la moral por los suelos, sales de casa para enfrentarte de nuevo a tu jefe. En fin, un panorama de lo más desolador.

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