Internet llegó para quedarse

Los que ya peinamos alguna que otra cana, recordamos los titubeantes principios de Internet. Como en los inicios no había mucho contenido, primero se fue desarrollando el uso del correo electrónico, aunque en un principio sólo lo teníamos de carácter profesional y únicamente para enviar correos internos. Nos parecía divertido eso de enviar un mensaje a un compañero que se sentaba dos mesas más allá, y no dejábamos de cuestionarnos si eso realmente tendría futuro.

Más tarde pudimos enviar correos a personas de fuera de la empresa. Y nos divertíamos enviando todo tipo de chorradas. Empezaron las cadenas de correos con múltiples advertencias sobre niños perdidos, suculentos premios de Microsoft, la buena y mala suerte, horteradas a go-gó etc….Pero también algunos gloriosos como el del chaval del R9. Hoy todavía me llegan algunos de esos viejos mensajes, como el del pobre Brian que necesitaba un corazón ¡ains! Si es que nos creemos todo lo que cae en nuestras manos.

Y de repente, llegó el boom, la explosión de Internet. Al olor del dinero fácil se montaron un montón de “punto com”, todo el mundo debía de estar en Internet y el comercio físico iba prácticamente a desaparecer. Bueno, eso eran los augurios de los gurús de la época. Todas las “fiebres de oro” tienen su momento culmen y, como las burbujas, deben pincharse para que las aguas vuelvan a su cauce.

Internet ha revolucionado nuestro entorno, nuestra forma de relacionarnos y, por supuesto, nuestra forma de consumir, pero todas los cambios necesitan su propio ritmo para cuajar. Ha tardado más tiempo del que inicialmente se estimó, pero al final Internet ha llegado para quedarse y se ha instalado definitivamente en nuestras vidas. Porque esencialmente facilita la vida de muchos consumidores y porque ofrece muchas y muy buenas oportunidades de negocio. Consumidores como yo, a los que no les divierte demasiado “ir de compras” pero que les gusta o necesitan comprar; o que tienen poco tiempo para hacerlo; o que viviendo en una gran ciudad, trabajando y con hijos, no les da la vida. Pero también aquellos que viviendo en sitios pequeños, con menos variedad de comercio que en una gran ciudad, pueden comprar con un sólo click, sin moverse del sofá, en cualquier comercio alrededor del mundo ¿no es maravilloso?

Y de esto va a tratar mi blog: Os iré contando los sitios online donde me gusta comprar, por sus buenos precios, porque el servicio es excepcional o simplemente porque me parezcan interesantes. Y basándome en mi experiencia y satisfacción como consumidora iré haciendo mis recomendaciones. Desde comprar ropa hasta unas bombillas, pasando por un montón de gestiones como gestionar facturas, hacer un pago, etc…

Abierto24horas, porque en Internet puedes comprar a cualquier hora del día, los 365 días del año, estés donde estés.

Espero que lo disfrutéis.